martes

satélites de un mismo planeta con órbita distinta



Me apetece volver a probarte. Te apetece volver a probarme.
Has venido ¿vas a quedarte? sus labios deseaban besarla, pero necesitaba debatir entre lo que desea y lo que le conviene. Aquel día ella le esperaba con su mejor lencería en la entrada de casa. A el le volvía loco, pero ella no sabia la razón; si lo rozaba la piel se erizaba, si lo besaba el acabaría enganchado en sus besos, tan solo era necesaria una mirada para que tanto el, como ella supieran que es lo que estaba pasado en sus pequeños satélites del mismo planeta pero de órbita distinta. El apenas recordaba que le había formulado una pregunta, la observo y el realmente no tenía ninguna razón para alejarse de aquel lugar, por lo menos en aquel momento, estaba en el momento deseado y respecto a ella, quedaría algo siempre en algún recoveco de su corazón. Entre divagación y divagación, cuando más se prolongaba su silencio, más abría los ojos ella.
Ella le volvío a preguntar ¿vas a quedarte? y el dijo, pues.. - se puso en pie y se acerco lentamente hacía ella- La verdad es que sí, si voy a quedarme.
Se acercó a ella para volver a probar esos labios tan adictivos.
¿Sí?- repitió ella de nuevo con los nervios a flor de piel.
El se giró, la miro y sonrió. El sabía que realmente mereció la pena tomar esa decisión.
Así que la empezó a besar y se la folló hasta desfallecer. Una y otra vez. Hasta asegurarse de que ella se levantaría a su lado.


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