martes

malviviendo


Y así son todos los días, idénticos, dejando pasar las horas como si fuesen los anuncios que nos obligan a ver mientras esperamos que nuestro programa preferido empiece, vuelvo a casa tarde mintiéndome y prometiendo que mañana voy a empezar a ponerme enserio, que me hago viejo, ¿A quien voy a engañar? Seguiré sentado esperando un golpe de suerte. Tarde o temprano me tiene que tocar a mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario