martes

en el fondo son muy frágiles, por eso tienden a espantarse


 
 
 
Está claro que él no aspira a nada más que a decepcionarte. Y, aunque suene ridículo, se le da increíblemente bien. Carece de sentido que pienses que no es normal. ¿Sabes qué pasa? Pasa que cuando te gusta un pájaro tanto, tanto, tanto que te derrites por tenerlo al lado, no puedes correr tras él. Está en la naturaleza del pájaro irse volando. 
Suponiendo que le atraparas, piensa, ¿seguiría siendo el mismo pájaro? ¿Qué es un pájaro enjaulado? Irremediablemente, no podría gustarte un pájaro que carece de su don más característico. Un pájaro al que cortan las alas está destinado a la amargura. Y tú lo que admiras es su jovialidad, su destreza, su habilidad, su independencia, su libertad de elección. Si respetas al pájaro, respetas su vuelo. Y ahí es donde reside el quid de la cuestión: el pájaro es quien ha de ir a ti. 
Puede que no lo parezca, pero en el fondo son muy frágiles, por eso tienden a espantarse.
 

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