¿Algo que haya aprendido? Vaya. ¿Hoy al levantar la persiana? Bien.
Un nuevo día, es decir, nuevas ideas, catadores de nuevos sentimientos, un día, y tantísimas cosas por aprender. Hay algo que sé. Sé quien es la persona en la que más me puedo apoyar, y esa persona soy yo misma. Aprendí muy bien la lección matemática de que para contar solo necesito un dedo, y es que, realmente, sólo puedo contar conmigo misma- el resto de la gente siempre vendrá según le convenga o no- y poco tendrá relevancia el si yo les importé, importo o podría importar. Ya no me lo creo, no me lo creo. Ya no.
Dicen que si estamos aquí es por algo, aquí, en la vida, me refiero. Que tal vez es para ayudarte a ti mismo o al resto, o el resto a ti mismo. Tal vez este aquí para alguien o para varios. O tal vez no este para nadie. Eso si, si me vais a contar cuentos, más os vale que sean buenos, por que si no empiezo a taparme los oídos para no ensordecer.
He llegado a un punto, en el que, que me manden a la mierda o me amen con locura, ni me duele, ni me reconforta. Ya no me afecta que me tiren al cubo de la basura, por que nadie me va a tirar al cubo de la basura. Si tengo que remontar, lo haré. Y de donde me tenga que sacar las fuerzas es lo de menos, pero las sacaré. Me reconstruiré siempre. Nadie va a conseguir derrumbarme. Por encima de mi cadáver.
No se que tengo, no se que me falta, no se que me sobra, no se que tengo de bueno, ni de malo. Se que soy y siendo, aprendo. He aprendido que no debo soportar lo insoportable, que no debo dar lo que no reciba, que me caigo por que es ley de vida.
En conclusión, tras estos pequeños delirios que se posan entre mis neuronas. Podré perderlo todo, personas, cosas, dinero, cordura e incluso la esperanza, podré perder la memoria, sentimientos y el tiempo.
Pero ¿sabes? hay algo que nunca podré perder, nunca me perderé a mi misma.